martes, 19 de abril de 2011

I've got the power??

Tengo un preso que sacar. Sí, un preso. Hace una semana que está en un hospital de zona sur, con heridas en la pierna, y atado a la cama con custodia policial. Es bastante jóven: recién está saliendo de la adolescencia.
Él jura y perjura que es inocente. No le creo. No puedo creerle después de leer la causa penal. Pero el hecho es que es mi cliente; y tengo que sacarlo, aunque tenga que relatar inventos marca cañón y buscar testigos falsos.
La verdad es que es parte de una banda de delincuentes que intentaron robar a mano armada a un tipo en la puerta de su casa, que le dispararon sin piedad y que huyeron con el motín, saliéndose con la suya. Y cuando me acuerdo de eso entro en cólera y tengo ganas de que pase toda su juventud ahí adentro, y que sufra y la pase muy mal. Pero después pienso que si no lo saco en estos días yo voy a ser el próximo blanco, porque no me olvido que los amigos están afuera.
Entonces mejor lo saco y gano doble: cobramos los honorarios y nos hacemos acreedores de un favor. Uno nunca sabe cuándo puede necesitar una mano con temas pesados.

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